Los enanos locos de Bernarda Alba
El jueves pasado, mi clase de teatro asistó La casa de Bernarda Alba en un teatro pequeñísimo en el medio de nada...una calle muy sucia y oscura cerca de Tirso de Molina. Por lo tanto, cuando entramos en el teatro, era una gran sopresa que el teatro era muy bonita adentro, con cortinas de terciopelo...pero el sorpresa más grande era las mujeres con caras pintadas y vestidos negros quien nos vendieron las entradas y refrescos. No supimos, pero ellas eran el retrato de la obra. El teatro era increíble, con dos niveles de madera (los asientos) y un escenario muy pequeño con tres velas grandes encima. Cuando la obra comenzó, las mujeres estaban caminando en el escenario en sus rodillas...¡por toda la obra! Entonces, las mujeres parecieron como enanos y todos tuvieron voces tan altas y fuertes...como si estuvieran gritando durante TODOS sus letras. Pensé que mi orejas morirían y que yo saldría el teatro sorda. Sin embargo, la representación era muy interesante y creativa y me gustó la experiencia. Era MUY diferente de Tres Sombreros de Copa que vi en un teatro en Gran Vía donde había mucha más gente y los actores eran profesionales. Pienso que prefiero la intimidad del teatro pequeño que no era comercial. ¡Qué divertido!
